Inversion e IED
Divergencia bajo la prosperidad superficial: los desafíos de los mercados emergentes detrás del crecimiento de la IED mundial en 2025
En 2025, la IED mundial creció un 14%, pero el crecimiento se concentró en las economías desarrolladas, mientras que la IED en los países en desarrollo disminuyó, lo que revela un panorama complejo de flujos de capital y divergencia estructural.
La divergencia bajo la prosperidad superficial: los desafíos de los mercados emergentes detrás del crecimiento de la IED mundial en 2025
En 2025, la inversión extranjera directa (IED) mundial se recuperó un 14% hasta alcanzar los 1,6 billones de dólares, una cifra que parecía poner fin a dos años de inversión débil. Sin embargo, el informe «Monitoreo de las Tendencias de la Inversión Mundial», publicado recientemente por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), revela una realidad más compleja: este crecimiento no solo oculta la fragilidad de la actividad inversora real, sino que también pone de relieve la creciente brecha de inversión entre los países desarrollados y los países en desarrollo. Para el Sur Global, esto no es una recuperación compartida, sino una advertencia de divergencia estructural.
La recuperación en forma de «K» de los flujos de capital mundiales
El brillo de los datos superficiales se debe principalmente a las economías desarrolladas. Según el informe, la IED hacia las economías desarrolladas aumentó un 43%, hasta los 728.000 millones de dólares, con la Unión Europea a la cabeza con un incremento del 56%, impulsado principalmente por las grandes fusiones y adquisiciones transfronterizas en países como Alemania, Francia e Italia. Mientras tanto, la IED en las economías en desarrollo cayó un 2%, con un total de 877.000 millones de dólares. Aún más preocupante es que, entre los países menos adelantados, tres cuartas partes enfrentan un estancamiento o una contracción de la inversión directa.
Esta recuperación en forma de «K» no es casual. El capital mundial está fluyendo con mayor rapidez hacia las regiones desarrolladas con estabilidad política, infraestructura sólida y mercados maduros, mientras que los mercados emergentes quedan cada vez más marginados por el sentimiento de aversión al riesgo debido a las tensiones geopolíticas, la presión de la deuda y la incertidumbre política. Incluso dentro de los países en desarrollo, la divergencia también se está intensificando: algunas economías asiáticas como India, Tailandia y Malasia todavía pueden atraer grandes proyectos, pero la mayoría de los países de África y América Latina quedan excluidos del festín de capitales.
Es importante señalar que el informe indica que más de 140.000 millones de dólares del crecimiento de la IED mundial provienen de los flujos de tránsito de los centros financieros (conduit flows). Si se excluye esta parte, la tasa de crecimiento real de la IED mundial es solo de alrededor del 5%. Esto significa que la inversión productiva real está lejos de recuperar los niveles anteriores a la crisis, y los flujos de capital impulsados por la ingeniería financiera inflan las cifras generales. Para los mercados emergentes, esta prosperidad inflada no tiene ningún significado sustancial, e incluso puede enmascarar el deterioro del entorno inversor.
El auge de los centros de datos: ganadores y perdedores de la nueva economía
En el contexto de un débil crecimiento del capital total, la concentración sectorial ha aumentado notablemente. En 2025, los proyectos de centros de datos representaron más de una quinta parte del valor total de los proyectos greenfield a nivel mundial, con una inversión anunciada de más de 270.000 millones de dólares. Este auge está impulsado por la rápida expansión de la infraestructura de inteligencia artificial y las redes digitales. Francia, Estados Unidos y Corea del Sur fueron los principales países anfitriones, pero también economías emergentes como Brasil, India, Tailandia y Malasia lograron atraer grandes proyectos. Al mismo tiempo, la inversión anunciada en proyectos de semiconductores creció un 35%.Sin embargo, este tipo de inversión, altamente intensiva en capital e impulsada por la tecnología, puede ser un arma de doble filo para las economías en desarrollo. Por un lado, ciertamente traen tecnología avanzada y oportunidades de empleo; por otro, estos proyectos suelen requerir enormes suministros de energía y una fuerza laboral altamente especializada, y tienen una vinculación limitada con las cadenas económicas locales. El informe señala claramente que este tipo de inversión "genera efectos de derrame limitados". Si las políticas no logran vincular eficazmente la inversión en infraestructura digital con el desarrollo de habilidades, los sistemas de innovación y la creación de valor local, el llamado "dividendo digital" podría ser efímero.
Aún más preocupante es que, en sectores con alta exposición arancelaria y densa participación en cadenas de valor globales, como textiles, electrónica y maquinaria, el número de nuevos proyectos se redujo drásticamente en un 25%. Esto refleja que las cadenas de suministro globales están pasando de la tradicional orientación a la eficiencia hacia una orientación a la seguridad, y los países del Sur Global, que se encuentran en la manufactura de gama media y baja, podrían convertirse en víctimas directas de esta transformación. Les resulta difícil competir con los países desarrollados en tecnología de punta y, al mismo tiempo, mantener sus ventajas existentes en industrias intensivas en mano de obra, quedando atrapados en un dilema.
Debilidad de la inversión en infraestructura: una amenaza a largo plazo para el Sur Global
Si el auge de los centros de datos representa el "crecimiento futuro", la debilidad de la inversión en infraestructura y energía renovable significa que el "desarrollo actual" está enfrentando una crisis. El informe muestra que los proyectos internacionales de infraestructura disminuyeron un 10%, con una fuerte caída en los proyectos de energía renovable. Los inversores están reevaluando los riesgos de ingresos y la incertidumbre regulatoria, lo que ha llevado a muchos grandes proyectos de energía limpia a un punto muerto.
Es particularmente digno de atención que los proyectos de infraestructura dominados por actores nacionales han mostrado un fuerte repunte, pero esto, en ausencia de financiamiento internacional, equivale a empeorar las cosas para los países en desarrollo altamente dependientes de fondos externos. Muchos países de bajos ingresos ya tienen un espacio fiscal muy limitado, y la inversión interna no puede llenar el vacío dejado por la salida del capital internacional. La UNCTAD advierte que esta transformación podría exacerbar la brecha de inversión entre los países que dependen del financiamiento internacional para construir grandes infraestructuras.
Para el Sur Global, la infraestructura no solo es la base material del desarrollo económico, sino también una condición necesaria para atraer más inversión extranjera. Cuando los inversores internacionales pierden confianza en el modelo de rentabilidad de los proyectos de energía renovable, y los mercados emergentes no pueden asumir solos las inversiones a gran escala en infraestructura, se forma silenciosamente un círculo vicioso: el atraso de la infraestructura reduce el atractivo de la inversión, y la insuficiencia inversora acelera aún más el envejecimiento de la infraestructura. Este dilema es particularmente agudo en el África subsahariana y en algunos países del sur de Asia.
Perspectivas 2026: opciones de política bajo una incertidumbre crónica
De cara a 2026, las perspectivas de la inversión mundial siguen siendo frágiles. El informe considera que, si las condiciones de financiamiento continúan flexibilizándose y la actividad de fusiones y adquisiciones transfronterizas se recupera, la IED podría crecer moderadamente. Sin embargo, factores como las tensiones geopolíticas, la incertidumbre política y la fragmentación económica seguirán frenando la actividad inversora real. A menos que los países actúen de manera coordinada, la inversión mundial se concentrará aún más en unas pocas regiones y sectores.Para las economías emergentes y en desarrollo, esta perspectiva implica un cambio de mentalidad. A corto plazo, necesitan atraer capital más resiliente mejorando el entorno empresarial y fortaleciendo la cooperación regional; a largo plazo, deben centrarse en mejorar su capacidad de innovación local, cultivar vínculos industriales y evitar quedar atrapadas en la parte baja de la cadena de valor global. El desplazamiento del centro de crecimiento global no ocurre automáticamente, sino que requiere una configuración activa de políticas.
Los datos de 2025 nos recuerdan que el Sur Global está experimentando una "división silenciosa". Algunos países se han convertido en puntos calientes de inversión gracias a la ola de la economía digital y las ventajas geográficas, mientras que más países están siendo empujados a la periferia. En las olas de los flujos de capital internacional, solo las economías que pueden transformar recursos externos en impulso de crecimiento endógeno pueden beneficiarse realmente. De lo contrario, el llamado crecimiento son solo cifras sobre el papel, y la brecha real seguirá ampliándose.
URL de la fuente de información: https://unctad.org/news/global-foreign-investment-14-2025-growth-concentrated-developed-economies
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