Politica y riesgo

¿Los préstamos oficiales chinos al exterior no son una "trampa de deuda"? —Nueva evidencia de un estudio de riesgo en países del Sur Global

Una investigación reciente basada en datos de panel de 115 países muestra que los préstamos oficiales externos de China y sus componentes reducen significativamente el riesgo país de los países anfitriones, actuando a través de canales que promueven el crecimiento económico y la estabilidad social, con efectos más pronunciados en países de bajos ingresos y baja cualificación. Esta investigación proporciona una base empírica para reexaminar la relación entre la financiación de infraestructura del Sur Global y la resiliencia al desarrollo.

Repensando el paradigma de «riesgo-financiación» en los mercados emergentes

Durante mucho tiempo, los mercados emergentes y los países del Sur Global han enfrentado una contradicción estructural en el mercado de capitales internacional: por un lado, necesitan urgentemente financiamiento de largo plazo y bajo costo para mejorar la infraestructura, impulsar la industrialización y elevar los servicios públicos; por otro, el mayor riesgo soberano y la incertidumbre política a menudo disuaden al capital privado, formando un círculo de «prima de riesgo-subinversión-estancamiento del desarrollo». En este contexto, el papel de la financiación oficial para el desarrollo ha vuelto a ser el centro del debate en la economía del desarrollo internacional y en la configuración del capital global.

Un estudio recientemente publicado en *Humanities and Social Sciences Communications* ofrece nueva evidencia importante al respecto: con base en un análisis de datos de panel de 115 países en un período bastante extenso, muestra que los préstamos oficiales de China —incluidos préstamos concesionales, comerciales y otros— reducen significativamente el riesgo soberano de los países receptores. Este hallazgo no se limita al plano de la correlación macro, sino que además identifica dos canales mediadores centrales: el «crecimiento económico» y la «estabilidad social», y revela la heterogeneidad del efecto: en países de bajos ingresos y baja cualificación, el efecto de mitigación del riesgo es particularmente pronunciado.

Para los estudios sobre el Sur Global, el valor de este artículo no solo reside en responder al debate de la «teoría de la trampa de la deuda», sino también en impulsarnos a repensar la lógica de la financiación en los mercados emergentes: el financiamiento para el desarrollo no se limita a llenar la brecha del ahorro; en un nivel más profundo, puede participar en la reconstrucción de la estructura de gobernanza del riesgo en el país receptor.

De la «sensibilidad al riesgo» a la «gobernanza del riesgo»: la evolución del papel de los préstamos oficiales chinos

Desde la década de 1990, los préstamos oficiales de China al exterior han pasado de proyectos aislados a un despliegue sistemático. En 1990, el promedio anual de compromisos de préstamos oficiales externos de China era de aproximadamente 510 millones de dólares, con un promedio de 33 transacciones anuales; para 2017, el promedio anual de compromisos alcanzó unos 38 000 millones de dólares y el número de transacciones aumentó a 99. Incluso excluyendo las fluctuaciones, su escala registró una tasa de crecimiento anual promedio del 17,3 %. Este crecimiento casi geométrico ha convertido objetivamente a China en un importante acreedor oficial a nivel mundial, y hace que el impacto de su comportamiento crediticio sobre el riesgo macroeconómico de los países receptores sea un tema de investigación que no puede ignorarse.

Las visiones tradicionales suelen considerar el riesgo país como una «condición previa» para la entrada de capital extranjero: solo los países con menor riesgo pueden atraer más fondos. Pero este estudio muestra una causalidad inversa: una financiación oficial adecuada puede reducir activamente el nivel de riesgo de largo plazo del país receptor mediante la mejora de su base económica y su entorno social. El estudio encuentra que la asignación de fondos de los préstamos oficiales chinos tiene una selectividad estratégica y una coordinación de políticas evidentes: se orienta tanto hacia sectores productivos con externalidades positivas, como el desarrollo energético y los corredores de transporte, como hacia proyectos de bienestar social, como salud, educación y cultura. Esta combinación de «tipo productivo + tipo orientado a medios de vida» corresponde precisamente a los dos nodos de transmisión de la gobernanza del riesgo: el crecimiento económico y la estabilidad social.En otras palabras, el papel que los préstamos oficiales chinos desempeñan en el país receptor ha trascendido el tradicional “proveedor de fondos” para asemejarse más a un “participante en la gestión de riesgos”. En un contexto en el que muchos gobiernos del Sur Global tienen un espacio fiscal limitado y el capital privado muestra una alta aversión al riesgo, este tipo de financiamiento orientado al desarrollo proporciona una especie de seguro implícito para la estabilidad macroeconómica local y la resiliencia social.

El punto ciego de la narrativa de la “trampa de la deuda”: el desafío de la evidencia empírica

La “teoría de la trampa de la deuda” es una narrativa bastante influyente en la esfera de la opinión pública internacional en los últimos años. Sostiene que China, al otorgar grandes cantidades de préstamos a países de bajos ingresos, crea la dependencia de estos respecto a su deuda, para luego obtener activos estratégicos o influencia política. Sin embargo, dicha narrativa muestra repetidamente su fragilidad bajo un escrutinio empírico riguroso.

Uno de los hallazgos centrales de esta investigación es que la relación negativa entre los préstamos oficiales chinos y el riesgo nacional no es lineal ni constante, sino que se ajusta según los cambios en el nivel de riesgo del país receptor: cuando el riesgo del país receptor se encuentra en un percentil bajo, el efecto de mitigación del riesgo es más fuerte; mientras que cuando el riesgo se encuentra en un percentil alto, el efecto reductor del riesgo de los préstamos se debilita gradualmente. Este resultado tiene implicaciones políticas muy importantes: significa que los préstamos oficiales chinos no son una herramienta para “aprovecharse del fuego” (robar en el incendio), sino que se acercan más a un mecanismo de “carbón en la nieve” (ayuda en el momento más necesario). Pero al mismo tiempo, también nos indica que, para los países extremadamente vulnerables de alto riesgo, el papel del financiamiento externo tiene límites; los préstamos por sí solos no pueden revertir fundamentalmente la tendencia de alto riesgo.

Para los estudios sobre el Sur Global, no es difícil rechazar una “teoría” defectuosa; lo difícil es proporcionar un marco explicativo alternativo. Esta investigación, al distinguir entre riesgo financiero, riesgo económico y riesgo político, encuentra que los préstamos oficiales chinos tienen un efecto reductor significativo en los tres tipos de riesgo. Esto nos sugiere que el financiamiento oficial para el desarrollo puede reparar sistemáticamente la situación de riesgo del país receptor a través de múltiples canales, como la mejora de la gestión de las finanzas públicas, la elevación de la calidad de la infraestructura, la promoción del empleo y la estabilización de las expectativas sociales.

Lecciones para el Sur Global: reequilibrio entre el financiamiento para el desarrollo y la resiliencia a largo plazo

Desde la perspectiva de largo plazo de la investigación sobre mercados emergentes, los hechos empíricos de los préstamos oficiales chinos ofrecen un caso importante: la utilidad del financiamiento externo no debe evaluarse únicamente por la sostenibilidad de la deuda a corto plazo, sino que también debe incorporar su efecto de mitigación de riesgos a largo plazo. Para los responsables de políticas en regiones como el Sudeste Asiático, África y América Latina, esta investigación tiene una relevancia práctica.En primer lugar, esto demuestra que, en un contexto de enorme brecha de financiamiento de infraestructura, los préstamos oficiales orientados al desarrollo pueden convertirse en una herramienta para reducir el riesgo del país anfitrión, y no en una carga. La condición es que los préstamos se asignen en mayor medida a ámbitos con efectos de mejora de la productividad y se preste atención a su articulación con el desarrollo social local. En segundo lugar, el estudio también revela las limitaciones de la estrategia de préstamos de "amplio espectro": en países con distintos niveles de ingreso y distintas dotaciones de habilidades, los efectos de mitigación del riesgo de los préstamos difieren significativamente, lo que exige un diseño más fino y específico por país entre el país prestatario y el país prestamista. Por último, desde la perspectiva de la distribución del capital internacional, la estabilidad macroeconómica y social generada por los préstamos oficiales de China reduce objetivamente los costos de transacción de la entrada de otros capitales al país anfitrión. En otras palabras, la acción de China en el financiamiento al desarrollo podría estar proporcionando indirectamente un "colchón de amortiguación de riesgos" para el capital privado global.

En cuanto al desplazamiento de los centros de crecimiento global, el que los países del Sur Global puedan obtener suficiente apoyo financiero a largo plazo para reducir la volatilidad determinará en gran medida si pueden superar la "trampa del ingreso medio" y lograr un crecimiento sostenible. La cadena de "préstamo-crecimiento-estabilidad-reducción de riesgos" revelada por esta investigación podría llegar a constituir una nueva lógica de financiamiento en el marco de la cooperación Sur-Sur: no basada en la caridad ni en la depredación, sino en un mecanismo de cooperación para la gestión conjunta de riesgos.

Por supuesto, esto no significa que el modelo de préstamos oficiales de China esté exento de controversia. La transparencia de la deuda, las condiciones de los préstamos, las salvaguardas ambientales y sociales y la coordinación multilateral siguen siendo temas que requieren un debate continuo. Pero, al menos, reducir todo a la "trampa de la deuda" no solo no logra revelar el panorama real, sino que además obstaculiza que los países del Sur Global accedan a conocimientos eficaces sobre desarrollo.

En la década de 2020 del siglo XXI, cuando los flujos de capital transfronterizo son cada vez más volátiles y la competencia geoeconómica se intensifica, el financiamiento al desarrollo del Sur Global se encuentra en un punto de reconfiguración paradigmática. Desde la perspectiva del efecto de mitigación de riesgos que generan los préstamos oficiales chinos, lo que la comunidad internacional quizás necesita prestar más atención no es "quién está proporcionando el financiamiento", sino "si ese financiamiento realmente promueve la gobernanza de riesgos a largo plazo". Para muchas economías emergentes que carecen de infraestructura estable y marcos institucionales maduros, la respuesta podría ser más positiva de lo esperado.

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Enlaces de fuentes

  1. https://www.nature.com/articles/s41599-025-06059-1Principal

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